Las ofrendas de día de muertos.

Imagen del difunto: Dicha imagen honra la parte más alta del altar. Se coloca de espaldas, y frente a ella se pone un espejo para que el difunto solo pueda ver el reflejo de sus deudos, y estos vean a su vez únicamente el del difunto.
Copal e incienso: El copal es un elemento prehispánico que limpia y purifica las energías de un lugar y las de quien lo utiliza; el incienso santifica el ambiente.
Papel picado: Es considerado como una representación de la alegría festiva del Día de Muertos y del viento.
Velas, veladoras y cirios: Todos estos elementos se consideran como una luz que guía en este mundo. Son, por tradición, de color morado y blanco, ya que significan duelo y pureza, respectivamente. Los cirios pueden ser colocados según los puntos cardinales, y las veladoras se extienden a modo de sendero para llegar al altar.
Agua::Refleja la pureza del alma, el cielo continuo de la regeneración de la vida y de las siembras; un vaso de agua sirve para que el espíritu mitigue su sed después del viaje desde el mundo de los muertos.
Comida y bebida:: los alimentos tradicionales o los que eran del agrado de los fallecidos se colocan en el altar para que el alma visitada lo disfrute
Bebidas favoritas de los difuntos y agua.
Flor de cempasúchil. Esta flor de apariencia esponjosa también es conocida como “flor de veinte pétalos”. Se utilizan principalmente para decorar o crear caminos que guíen los espíritus de nuestros muertos.
Calaveritas. En la antigüedad se utilizaban cráneos de verdad. Después fueron sustituidas con calaveras hechas con azúcar, chocolate o amaranto. Cada cráneo representa a un difunto.
Pan de muerto. Además de delicioso, el pan de muerto es la representación del esqueleto de los difuntos.

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